LA MOTRICIDAD

Durante siglos ha habido una fuerte discusión sobre el conocimiento, las primeras teorías en occidente surgen con los presocráticos y el primer gran debate se da entre Platón y Aristóteles, este debate está vigente hoy en día, no está agotado continúa la filosofía tratando de demostrar cómo se conoce el mundo y en algunos casos si ese se puede conocer. Mi postura le he dejado aclarada en un ensayo titulado el intelecto que publiqué en mi página ventumega.com donde sostengo la posición del intelecto agente de Aristóteles con algunos ajustes que a mi parecer quedaron pendientes de explicar por Aristóteles y Tomás de Aquino. Quizás debido a mi estrechez investigadora ya que sólo trato a estos dos autores desconozco si hay un debate o no sobre la motricidad especialmente cuando se trata de la motricidad que proviene del conocimiento intelectual o del apetito intelectual. Ciertamente en el tratado acerca del alma de Aristóteles en el libro tres dedica tres capítulos hablar de la facultad motriz a saber del 9º al 11º por otro lado Santo Tomás de Aquino haz una breve mención a esta facultad en S.Th. I, q. 78, a. 1 y vuelve a tratar el tema al comentar a el libro del alma de Aristóteles en el libro III: lección XV, 818-835, lección XVI, 836-846 y especialmente en la lección XIV, 795-817 aunque aquí no hace más que preparar el tema. El libro mencionado está escrito por Santo Tomás para que sus alumnos puedan comprender mejor las lecciones de Aristóteles acerca del alma y las trata básicamente de comentarlo más no profundiza más allá en la investigación debido a sus requerimientos docentes. Quedan entonces por las razones expuestas en Santo Tomás y desconozco el por qué Aristóteles no profundiza más, el caso es que el problema sigue latente y no se resuelve plenamente en ninguno de estos dos autores, aunque si dejan grandes pistas para su solución.

El problema está en que mientras que se trata con mucha precisión el cruce del puente del conocimiento sensible al intelectual. El cruce de este puente en sentido inverso se da por sentado.

El conocimiento sensible llega hasta la imagen o fantasma y luego la acción del movimiento sensible se produce gracias a la cogitativa, qué signa las imágenes de buenas o malas, de próximas o lejanas y de grandes o menores creando de este modo un apetito que provoca el movimiento, todo esto a nivel sensible: si mi perro sabe que llegó, corre a recibirme y se alegra y si escucha o detecta aún extraño ladra, si ve que le extraño no es peligroso o que yo lo recibo el deja de ladrar y no sin cierta suspicacia lo recibe. Así diríamos que hay apetito concupiscible cuando llego o percibe al extraño e irascible si ve que le extraño no es peligroso. Dos conceptos que me rehúso a usar por imprecisos, es un momento fueron buenos para Aristóteles y muy explotados por Tomás de Aquino pero que por generales ayudan poco a nuestro propósito y no pocas veces se convirtieron en doctrinas tanto de los cristianos como de los musulmanes y se prestaron en algunos casos y se siguen prestando en el siglo XXI a costumbres y doctrinas morales aberrantes, en fin no nos metamos con las doctrinas porque brincan los fundamentalistas azote de la humanidad y enemigos del conocimiento.

Volviendo al tema técnico que hoy nos ocupa y habiendo dilucidado mucho como pasa el conocimiento sensible a la racionalidad falta ahora preguntarnos cómo pasa el apetito racional a la motricidad. El problema no se puede arreglar de un plumazo diciendo que hay un apetito concupiscible y otro irascible, estos son síndromes, qué es un síndrome, aclaremos síndrome: Del gr. συνδρομή syndromḗ ‘concurso’.

  1. m. Med. Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o un estado determinado.
  2. m. Conjunto de signos o fenómenos reveladores de una situación generalmente negativa.[1]

En realidad, cuando un científico médico no sabe con precisión a que atribuirle una enfermedad le llama síndrome, porque es el concurso como dice la definición de muchas otras pequeñas patologías. Y eso es lo que sucede cuando Aristóteles y Tomás de Aquino para abreviar adoptan los términos con concupiscible e irascible.

Tomás de Aquino siguiendo a Aristóteles dice: “el entendimiento domina al apetito con poder político y regio”[2] pero no explica los mecanismos y leyes que emplea el alma para modelar el movimiento, del mismo modo aquí mismo dice: “Así, se dice que el alma domina al cuerpo con poder despótico, ya que los miembros del cuerpo en nada pueden oponerse al mandato del alma”[3] Cierta la conclusión, pero genérica la premisa. Aquí vamos a tratar de desmenuzar estos movimientos como se dan, entender este síndrome de qué elementos está compuesto. Retomaremos estos términos una vez aclarados varios puntos y les asignaremos un lugar específico dentro del síndrome.

DIFERENCIA ENTRE LAS POTENCIAS ANÍMICO-CORPÓREAS Y LAS ANÍMICAS

Tomás de Aquino nos dice que: “Los géneros de las potencias del alma se distinguen por sus objetos.”[4] y dice que son cinco: “Los géneros de las potencias del alma son los cinco enumerados. Tres, dichos del alma. Cuatro, de las diversas clases de vida.”[5] Una referida a las operaciones del alma “que ni siquiera se realiza por medio del órgano corporal. Es la operación del alma racional.” [6] Propia del hombre. La segunda corresponde a “otra operación del alma que se realiza por medio de un órgano corporal”[7] Y corresponde principalmente a la cualidad anímica a la que llaman alma sensitiva propia de los animales y de las cuales el hombre es partícipe en tanto pertenece al reino animal. La tercera corresponde al alma vegetativa las cuales “se produce por medio de un órgano corporal y en virtud de alguna cualidad corpórea.”[8] En donde “los cuerpos son movidos por un principio exterior”[9] al sujeto, este tipo de alma no requiere moverse a su objeto motrizmente ya que extrae lo que necesita para su supervivencia del medio que la circunda, los hombres y los animales necesitan moverse para conseguir lo necesario para su sustento vital y para ellos cuentan con dos géneros de potencias más: las “Las apetitivas, por las que el alma tiende al objeto extrínseco como a su fin, siendo esto lo primero en el orden de la intención.”[10]  Las apetitivo haz las vamos a tener de dos tipos las racionales y las que corresponden al alma unidad del cuerpo a las que llamamos comúnmente sensibles. Por último “las locomotrices, por las que el alma tiende a un objeto exterior como al término de su operación y movimiento, ya que todo animal se mueve hacia la consecución de aquello que se propone y que desea.” [11]

MODOS DE VIDA

El hombre de alguna manera participa de todas las potencias sólo que el objeto de las potencias del alma racional, que no requieren órganos algunos para operar, se mueve hacia su objeto que es el universal, es un concepto. Mientras que las potencias apetitivas se mueven a su objeto que es menos común, más específico se mueven por imágenes. Pero en ambos casos se acaba dando la motricidad a un objeto común o específico.

El alma sensible por su parte estando unida a órganos, en algunos casos órganos muy distinguibles, que son los externos: vista, oído, tacto, etc. Y sentidos internos: sentido común, imaginación, memoria y la cogitativa, los cuales tienen órganos menos definidos, aún cuando la medicina cada día va diferenciando dentro del sistema nervioso y el cerebro algunos de estos, o características que actúan en algunas partes del cuerpo. La motricidad mecánicamente hablando está hoy el día muy definida por huesos, músculos, terminaciones, nerviosas, etc. Pero finalmente cómo vemos en Lo dicho el hombre y los animales nos movemos a lo que nos conviene en último término por la motricidad, si ésta se mueve por el apetito sensible ambos corporales sólo que el apetito racional es conceptual opera por universales y su función no está asociada a un órgano, lo cual representa un problema para nuestro estudio.

Mi perro olfatea muchas cosas y por este sentido y otros internos forma imágenes de su comida, imágenes que están en la imaginación que es orgánica en su operación, también olfatea a un extraño y crea una imagen orgánica de peligro así distingue una imagen de otra y apetece y luego se mueve a hacia su comida caminando o si se trata de un extraño ladra o lo tenderá a rechazar. Todo esto orgánico lo percibido sensiblemente imaginado sensiblemente y movido sensiblemente.

El problema no está hoy en mi perro, ni en el caballo, ni en el gato de mi vecino, si no en ti y en mí, en los hombres que nos estamos comunicando: tú y yo, si estás leyendo estas líneas con conceptos que podemos o no convertir en imágenes como las del gato, pero hacernos una imagen del alma racional es más difícil por no decir imposible ya que es un concepto que define una realidad invisible, incorpórea, luego no imaginable. También hay un concepto universal de gato que podemos definir sin necesidad de que yo lo dibuje o me forme una imagen en la mente. Es muy diferente si yo mando a tu móvil un recado en donde hablo de un gato o si yo te mando a tu móvil una imagen de un gato, uno es concepto el otro es imagen, el primero no tiene materia el segundo es una imagen material que puedo contener en mi cerebro.

Ya este problema ya hemos hablado antes en el artículo sobre el intelecto[12] especialmente en lo referente al conocimiento y muy tratado por muchos filósofos. Pero lo que aquí nos preocupa es ahora como pasa del concepto deseado a la motricidad siendo que el concepto está en el intelecto y su deseo en la voluntad. Conocimiento y apetitos y inmateriales a una motricidad material a lo que Aristóteles dice: En cuanto a la facultad intelectual, no produce movimiento alguno, sino que se queda detenida (en el momento anterior al mismo).[13]

Hay una especie de abismo entre las facultades del alma unidas al cuerpo y las potencias que no requieren estar unidas al cuerpo para llevar a cabo una operación, pero todas influyen en el hombre y entre más mueve al hombre en la facultad superior más digno es su movimiento ya opera con su capacidad más alta y diferenciada de los seres que no tienen esta facultad como los animales y más lejanos aún de los vegetales que no tienen movimiento autónomo. Cruzar el abismo para conocer es complicado e igualmente cruzarlo para moverse es complicado. Vamos a tratar de entender cómo está construido el puente que cruza hacia el movimiento mecánico partiendo de un concepto inmaterial. Éste ensayo en cierto sentido es una continuación del ya mencionado sobre el intelecto en ventumega.com.

LAS PARTES DEL MOVIMIENTO EN LA MOTRICIDAD

LA MOTRICIDAD SENSUAL

Se trata de un movimiento luego deberíamos darle, para su análisis, tal tratamiento. Tomemos entonces las partes del movimiento y vayamos analizándolas punto por punto: dice Aristóteles en física 109b24[14] que el movimiento tiene cuatro causas. Vamos de lo más fácil es lo más complicado como diría Santo Tomás veamos primero el movimiento físico qué parte del apetito sensible:

  1. La Material: “aquel constitutivo interno de lo que algo está hecho, como por ejemplo, el bronce respecto de la estatua o la plata respecto de la copa,”[15] Diremos entonces que la causa material aquello de qué está hecho el movimiento físico del hombre que es el cuerpo capaz de motricidad, los brazos, las piernas, los músculos, los tendones y la coordinación propia de todos ellos, previamente aprendida, pues el niño recién nacido no sabe caminar, tiene que aprender a hacerlo y un atleta tendrá mejor motricidad por el ejercicio de esta facultad que un hombre no ha acostumbrado a ejercitarse.
  2. La Formal: “la forma o el modelo, esto es, la definición de la esencia y sus géneros (como la causa de una octava es la relación del dos al uno, y en general el número), y las partes de la definición.”[16] La forma que tiene propiamente el movimiento esto es la imagen de caminar, escribir, construir cavar. La imagen que tenemos del movimiento físico a realizar del movimiento material realizado.
  3. La Eficiente: “es el principio primero de donde proviene el cambio o el reposo, como el que quiere algo es causa, como es también causa el padre respecto de su hijo, y en general el que hace algo respecto de lo hecho, y lo que hace cambiar algo respecto de lo cambiado.”[17] Aquello que primeramente apetece y en cierto sentido quien da la orden a los músculos para que se mueva, al cuerpo para que realice la acción deseada o imaginada formalmente. Será la cogitativa, la imaginación, memoria sentido común y otras potencias sensibles internas y externas que nos llevan a los apetitos sensibles.
  4. La Final: “causa es el fin, esto es, aquello para lo cual es algo, por ejemplo, el pasear respecto de la salud.”[18] El fin que se persigue con el movimiento: construir una casa, escribir un artículo, ganar una carrera, el niño jugar con el juguete. Ese es un motor inmóvil y en el caso del movimiento físico una imagen deseada. Aún cuando se le llama al final es aquí donde se inicia realmente el movimiento es lo primero en el deseo y lo último en lo alcanzado. Es conveniente considerar que todo es físico, se da en la parte física animada del individuo: la imagen final, ya está dada que es la causa final, igualmente a las otras causas. Mientras que todo sea físico o anímico físico es muy fácil determinar el movimiento y sus causas.

LA MOTRICIDAD INTELECTUAL

Cuando el movimiento parte del apetito intelectual y termina en una motricidad física la complejidad de su entendimiento es mucho mayor, La razón de esto es que estamos moviéndonos inicialmente en un ámbito puramente espiritual en donde no existe materia alguna y debe pasar ese movimiento a una realidad sensible, que deriva en la motricidad. Trataremos ahora de analizar este movimiento siguiendo la misma pauta que usamos para el movimiento sensible o más bien dicho que parte del apetito sensible, vayamos entonces a las causas.

  1. La Material: “aquel constitutivo interno de lo que algo está hecho,”[19] es el cuerpo el que se mueve en esto no hay cambio respecto al movimiento que inicia en la sensibilidad. Se acaban moviendo los: músculos, tendones y huesos.
  2. La Formal: “la forma o el modelo, esto es, la definición de la esencia y sus géneros.”[20] Aquí tenemos la primera diferencia, esta definición guarda una complicación pues quien va a definir la forma del movimiento va a ser ahora el intelecto práctico “Es accidental también en el objeto percibido por el entendimiento, el que esté ordenado a la acción. En esto difieren el entendimiento especulativo y el práctico, ya que el entendimiento especulativo no ordena lo que percibe a la acción, sino a la consideración de la verdad. Por su parte, el práctico ordena lo aprehendido a la acción”[21] “intelecto práctico, es decir, aquel que razona con vistas a un fin: es en su finalidad en lo que se diferencia del teórico”[22] Es importante aclarar que la diferencia del intelecto práctico con el especulativo esta en la finalidad no en el objeto, es importante aclararlo porque siendo el mismo el objeto no va a cambiar la potencia. “Consecuentemente, es necesario que la diversidad de naturaleza en las potencias sea establecida en razón de la diversidad de los actos, que a su vez se establece en razón de la diversidad de objetos.”[23] Como queda dicho es el objeto final el que determina una potencia u otra y aquí son razonamientos teóricos o prácticos, pero razonamientos sobre un mismo objeto, el razonamiento sobre las esencias de las cosas ya sea para un fin especulativo exclusivamente o con un fin práctico.
  3. La Eficiente: “es el principio primero de donde proviene el cambio o el reposo, como el que quiere algo es causa” [24] el intelecto práctico puede proponer un movimiento hacia donde, definir su forma, pero el intelecto no apetece. La potencia apetitiva del alma es la voluntad y este es aquella que qué quiere algo. “El acto de la facultad cognoscitiva no es movimiento en sentido tan propio como lo es el acto del apetito, pues la operación cognoscitiva se consuma con la presencia de lo conocido en quien conoce, mientras que la operación apetitiva consiste en la tendencia del sujeto que desea hacia lo deseado.”[25] Bien si el intelecto práctico define el bien alcanzar, la esencia del movimiento, la voluntad lo desea, “el movimiento de la voluntad es también una tendencia hacia algo.”[26] La voluntad tiende necesariamente al bien, al último fin pero los caminos para acceder a este último fin son múltiples “La voluntad no puede tender hacia algo a no ser bajo la razón de bien. Pero porque el bien es múltiple, por eso mismo no está determinada necesariamente a uno en concreto.”[27] El intelecto y la voluntad residen en el alma inmaterial por lo cual la interrelación entre ellos no tiene ninguna problemática, se comunican continua y constantemente, están en el mismo estrato, como sucede con las potencias sensibles internas y con las externas comparten el mismo tipo de vida que es la sensitiva. La voluntad es el apetito intelectual, es lo que mueve lo inteligible y a su vez quien mueve lo inteligible, es el apetito por el cual el alma se mueve a su fin, apetece su fin ultimo y los fines intermedios para este fin.

“De dos maneras se dice que algo mueve. 1) Una, a modo de fin. Así decimos que el fin mueve al agente. Es de esta manera como el entendimiento mueve a la voluntad, porque el bien conocido es su objeto; y la mueve a modo de fin.

2) Otra, a modo de causa eficiente. Así mueve lo que altera a lo alterado y lo que impulsa a lo impulsado. Es de esta manera como la voluntad mueve al entendimiento y a todas las potencias del alma, como dice Anselmo en el libro De similitudinibus. Esto es así porque, en toda serie ordenada de potencias activas, la que se orienta al fin universal mueve a las demás, que están referidas a fines particulares. Esto es observable tanto en el orden natural como en el social. Pues el cielo, cuya acción tiende a la conservación universal de cuanto tiene un comienzo y un fin en su existir, mueve todos los cuerpos inferiores cuyas acciones se orientan a la conservación de la propia especie o sólo del individuo. También el rey, que procura el bien común de todo el reino, con su mandato mueve a cada uno de los magistrados a quienes les tiene encomendado el gobierno de las distintas ciudades. El objeto de la voluntad es el bien y el fin en común. En cambio, cada una de las potencias se relaciona con aquel bien particular que le es propio y conveniente, como la vista se orienta a la percepción de los colores, y el entendimiento se orienta al conocimiento de lo verdadero. De este modo, la voluntad mueve a todas las potencias del alma, como causa eficiente, para la ejecución de sus respectivos actos, excepción hecha de las potencias vegetativas, que no están sometidas a nuestro arbitrio.”[28]

La voluntad tiende al bien y a los medios, sólo que, si el bien no es el correcto, si la razón ve razón de bien en lo que no la tiene eso será a lo que tendrá la voluntad. El último bien verdadero de la voluntad debiera ser la divinidad, “Sin embargo, hasta que sea demostrada la necesidad de dicha conexión por la certeza de la visión divina, la voluntad no se adhiere necesariamente a Dios ni a lo que es de Dios”[29] así pues el ateo ve otros bienes finales: hay quien ve el dinero como último fin, otros ven en el placer el último fin, otros más en el poder y para ellos esto es el fin último y por ende la felicidad.

La voluntad tiende a los medios propuestos por el intelecto práctico para alcanzar el bien los apetece, Luego la voluntad viene siendo la causa eficiente del movimiento físico que proviene del intelecto práctico, es entonces la voluntad de dónde provienen los cambios en cuanto causa eficiente pues lo que desea la voluntad, tal o cual la motricidad, propuesta por el sentimiento práctico. La voluntad desea el plano de la casa, los cálculos estructurales hechos por el intelecto, los movimientos concretos para poner los tabiques, en fin, todo aquello que se requiere para la casa, desde luego, previamente la voluntad debió haber deseado una casa cuya propuesta partió del intelecto práctico.

  • La Final: “causa es el fin, esto es, aquello para lo cual es algo, por ejemplo, el pasear respecto de la salud.”[30] Si busco hacer una casa es para habitarla, para vivir confortable y este es el primer principio del movimiento aquello hacia donde se ordenan todas las otras cosas. La causa final puede provenir en el caso de la motricidad de la voluntad que mira el fin último y a los medios para alcanzarlo, quiero una casa para vivir mejor y ser más feliz.

Pero también puede provenir del apetito sensible por ejemplo tengo hambre quiero comer tengo varias cosas en la alacena pero debo prepararlas y no tengo la imagen previa de la receta, más conveniente, en este caso la facultad sensible que es capaz de sentir hambre tendrá que recurrir al intelecto práctico para diseñar una buena receta de obtener un plato agradable, veamos entonces que sigue requiriendo del intelecto práctico para el diseño de la receta, pero también de la voluntad que hace desear esa receta proyectada por el intelecto práctico, son partes de dos potencias que se encuentran en el intelecto, en este segundo caso entonces, la causa formal y la causa eficiente son espirituales actúan en el alma aún cuando la causa final sea del apetito sensible, preparar los alimentos una causa final que se origina en el apetito sensible que es capaz de sentir hambre. Vemos una dinámica humana doble donde ante un movimiento físico complejo que requiere la existencia del intelecto práctico y de la voluntad. “La razón práctica por su parte, en cierto modo versa sobre lo universal y en cierto modo sobre lo particular”[31] por qué tiene que actuar la voluntad, la voluntad tiene que actuar porque el intelecto no mueve nada, no apetece nada es capaz de razonar, no es capaz de apetecer, luego es indispensable la actuación de la voluntad, aunque la apetencia haya partido del apetito sensible. “el intelecto no mueve sin deseo: la volición es, desde luego, un tipo de deseo y cuando uno se mueve en virtud del razonamiento es que se mueve en virtud de una volición.”[32] Parece efectivamente que “numéricamente existe una pluralidad de motores.”[33] Y esto no debe sorprendernos pues es muy compleja la motricidad como causa final. “El motor es específicamente uno, a saber, la facultad desiderativa en tanto que desiderativa -y más allá de todo lo demás, el objeto deseable que, en definitiva, mueve sin moverse, al ser inteligido o imaginado-“ [34]

Pero con todo esto no ha quedado resuelto el problema de la motricidad: queda un problema por resolver cómo la voluntad mueve a la motricidad ya que “Por su parte, la facultad de desear no se da a no ser que haya imaginación. Y toda imaginación, a su vez, es racional o sensible.”[35] No queda claro, sin embargo, cÓmo puede haber una imaginación racional y esto es un problema que hay que resolver ya que como se vio antes sin imaginación no hay movimiento. Pues a partir de una imagen la cogitativa esta hace un juicio por comparación de donde se siguen alguna de las 14 pasiones que son los principios del movimiento sensible, cuando nos referimos al apetito sensible hay estos 14 movimientos posibles, los clásicos consideran 11 pero esto ya quedo resuelto en la publicación de las 14 pasiones[36]

DE LO RACIONAL A LA IMAGEN SENSIBLE

El problema no es menor porque si bien hemos visto los movimientos y sus causas vemos que aún queda por resolver lo ya planteado: cómo la voluntad siendo inmaterial mueve o impulsa a la motricidad, pues: “En cuanto a la facultad intelectual, no produce movimiento alguno, sino que se queda detenida (en el momento anterior al mismo).”[37] Efectivamente cuando analizamos la motricidad vimos que, “el animal está sometido a tres tipos de movimiento.”[38] El primer movimiento como vimos no importa mayor problema pues inicia en un objeto sensible en cuanto a la causa final y luego todas sus causas se dan en la sensibilidad por lo cual no conforma mayor problemática. La dificultad está en los otros dos tipos de movimiento en el segundo la causa material es la misma que es en el movimiento sensible la motricidad la cosa formal sin embargo parte del intelecto práctico, pero como es imposible requiere de la voluntad. La voluntad puede actuar en dos formas como causa final que busca el bien del sujeto, pero como el fin último es un absoluto el bien máximo del sujeto, lo que en la ética de Aristóteles llama la felicidad y por lo que se le acusa de eudemonista, lo cual me parece poco apropiado pues el propio Aristóteles en Nicómaco va a hablar de la divinidad y lo hace de una manera monoteísta aún cuando crece y vive en una cultura politeísta, creo que el término felicidad usado en un sentido amplio y no concretándonos a lo sensible sino pensando desde aquellos que lo buscan en la divinidad hasta aquellos que lo buscan en: los placeres carnales, el poder, el dinero, etc. El término felicidad expresa mejor, de una manera más amplia un fin último que cualquiera pueda tener, estemos acuerdo con el o no.

Bien si entonces la voluntad busca como fin último la felicidad y esta es un absoluto, aquí no tiene otro fin. En cuanto a los medios para alcanzarla hablamos entonces de que pueden existir muchas maneras para alcanzar la felicidad, luego la voluntad desea los medios, pero ella no los puede conocer y ese es el intelecto quien primero los conoce y luego dilucida acerca de ellos y con su parte práctica irá dando a la voluntad distintas alternativas para ir alcanzando estos medios intermedios de modo que la voluntad desee alguno de ellos. De esta manera se establece un “diálogo” entre la voluntad y el intelecto práctico sobre los fines intermedios alcanzar, este “diálogo” voluntad intelecto no implica propiamente movimiento pues al ser tanto el intelecto como en la voluntad anímicos lo que hay es propiamente cambio. La voluntad está en potencia de desear todos los bienes intermedios y le presente el intelecto el problema es que una vez en acto de desearlos no puede alcanzar a la imaginación pues siendo espiritual todo es intercambio que hemos llamado “diálogo” se da en conceptos, en esencias.

El tercer movimiento también tiene dificultades dos. El apetito sensible desea algo complejo que no es capaz de resolverlo cogitando imágenes “recurre” entonces al intelecto agente el que hace de estas imágenes conceptos el cual extrae el intelecto pasivo y busca una solución práctica dando entonces un concepto formal, pero esta forma es intelectual tiene que regresar a una imagen, pero como hemos mencionado: “la facultad intelectual, no produce movimiento alguno, sino que se queda detenida (en el momento anterior al mismo).”[39] Se va a requerir el concurso de la voluntad para que dicho concepto sea deseado, una vez que esto suceda nos queda aún un hueco, pues como hemos mencionado hay que regresar a la sensualidad y esta no es capaz de manejar conceptos requiere de imágenes para poder moverse, para poder actuar.

«IMAGINARE» LA FACULTAD DE ILUMINAR IMÁGENES

El problema planteado arriba de cómo pasan los conceptos a la sensibilidad a imágenes sólo puede ser resuelto si admitimos una facultad capaz de hacer de los conceptos imágenes las cuales puedan ser cogitadas por el apetito sensible. Esta facultad ha de ser capaz de formar imágenes complejas como: la de un minotauro, un unicornio, un pegaso, una auto lancha, etc. O seleccionar imágenes sensibles simples como: un caballo, un ave, un toro o un hombre. Esta facultad al recibir conceptos reside en el intelecto, luego debe ser inmaterial. Los conceptos que recibe vienen del intelecto práctico que creó las formas, ya sea que las haya deseado la voluntad o el apetito sensible. Esta facultad no puede crear imágenes propiamente pues es inmaterial, pero tiene la potencia de elegir imágenes de la imaginación o partes de las imágenes y unirlas. Su objeto es que a partir de los conceptos recibidos ilumina en la sensibilidad, concretamente en la imaginación, una imagen o partes de las múltiples imágenes temporizadas por la memoria. De esta forma puede iluminar la imagen del cuerpo de un humano de la cintura para arriba y el cuerpo de un caballo del cuello para abajo con lo que la imaginación puede formar la imagen de un centauro en la imaginación, puede iluminar imágenes de un caballo y el cuerno de un rinoceronte y formar así en la imaginación el fantasma de un unicornio. Se trata de una potencia diferente de la voluntad pues esta, la voluntad, es principio de movimiento y no movimiento y su objeto es desear el último fin y los medios para alcanzarlo conceptualmente. Tampoco puede ser el intelecto pues el objeto de este versa sobre los conceptos y el intelecto no desea nada. “Y es que aquélla (refiriéndose a la imaginación) depende de nosotros; podemos imaginar a voluntad -es posible, en efecto, crear ficciones y contemplarlas como hacen los que ordenan las ideas mnemotécnicamente creando imágenes-“ [40]

Esta facultad que es como un apetito agente que debe ser capaz hacer legibles las imágenes que iluminan, así que le podemos llamar “lego” del verbo latino leer o “Illuminare” que es iluminar o iluminación ya que su objeto es iluminar las imágenes de la imaginación completas o parcialmente a fin de qué la imaginación pueda presentar una imagen simple o compuesta a la cogitativa para su ulterior pasión, todo esto partiendo de un concepto inmaterial. Pone en acto las imágenes o partes de ellas que están en el apetito sensible para que puedan ser manipuladas por los sentidos internos. Quedémonos con la palabra “illuminare” para esta potencia por parecer más propia.

Sin esta potencia no es posible entender la motricidad “De donde resulta que los seres de tal naturaleza han de ser capaces de formar una sola imagen a partir de muchas.”[41] Y para esto hemos de tener una facultad apropiada pues no hay otra potencia capaz de lograr formar una sola imagen a partir de muchas o elegir una imagen simple partiendo de un concepto.[42] El formar imágenes es propio de la facultad illuminare por que la imaginación no tiene capacidad de hacerla por si misma salvo por confusión o en el sueño. “La pasión de la fantasía se produce en nosotros cuando queremos, porque está en nuestro poder él formar algo que aparece ante nuestros ojos, como montañas de oro o algo que queremos, o lo que se evidencia en aquellos que recuerdan y forman imágenes de las cosas que desean.”[43] Pero no puede ser la voluntad propiamente, requiere de otra potencia capa de iluminar las imágenes que provienen de conceptos formados por el intelecto práctico y deseados por la voluntad en orden al último fin.

LA DECISION

El concepto si lo forma el intelecto práctico como hemos dicho y busca la razón de bien en el como apunta Santo Tomás de Aquino “Es manifiesto que el hombre “busca”, es decir desea, lo que tiene más bondad, esto es lo que es me­jor, y siempre juzgamos lo mejor por al­guna medida. Por eso es preciso admitir una medida en la deliberación sobre lo mejor que se ha de hacer. Este es el medio por el que argumenta la razón practica para elegir.”[44] Ciertamente el intelecto práctico a de deliberar sobre lo que es mejor sobre la felicidad, pero en la voluntad es quien ve el fin último la liberación es un “diálogo” entre el intelecto práctico y la voluntad ya que el intelecto práctico puede discurrir varios bienes intermedios alternativos para alcanzar el bien pero la voluntad debe elegir entre varios buenos el mejor, o entre varios malos el menos peor y esto es lo que llamamos decisión. Si sólo hay un bien intermedio para el último fin no se requiere deliberar ni decidir, por ende: Tengo sed sólo hay agua, la tomo no hay decisión, si hay además refresco o agua de sabores hay deliberación y decisión o elección volitiva. Pongamos el ejemplo que debo de llegar de la Ciudad de México a Houston porque allá van a hacerme un tratamiento médico especial, hay varios medios para llegar de México a Houston la pregunta es me voy en avión o en auto si me voy en avión, quiero rentar un auto allá, es caro y si decido ir en auto me voy por una carretera o por otra. Aquí hay deliberación y decisión en el medio de transporte y la ruta el horario del avión, en donde no lo hay es en hacerme el tratamiento médico, donde está disponible. La decisión es de la voluntad sobre lo deliberado, sus ventajas y desventajas, siempre implica la posibilidad de equivocarnos al elegir. Decidí el avión, pero éste se retrasa por el tráfico aéreo o el mal tiempo entonces diré me hubiese convenido el auto. La deliberación es del intelecto deliberativo pero la opción de la voluntad, porque el intelecto nada mueve, es la voluntad la que apetece lo mejor en orden al último fin “la deliberativa se da únicamente en los racionales: en efecto, si ha de hacerse esto o lo otro es el resultado de un cálculo racional; y por fuerza ha de utilizarse siempre una sola medida ya que se persigue lo mejor.”[45] Pongamos otro ejemplo uno menos universal pero más tangible, quiero pasar unos días de descanso en el mar y he decidido ir a Acapulco y estoy en la ciudad de México, el avión para tres que vamos a ir no se equivale en precio a ir en automóvil, en avión hago una hora pero llegar al aeropuerto me toma otra hora y etiquetar y recibir las maletas al llegar me va a tomar por lo menos otra hora, de ahí tendré que tomar un transporte al hotel donde hecho la reservación lo cual también llevará un tiempo si quiero ir Acapulco me va a tomar entre 3 o 4 horas en avión. La otra alternativa es ir en auto esto toma también entre tres o cuatro horas resulta el mismo tiempo y costo ¿quién es en quien mi toma la decisión de ir en auto o en avión? Resulta que la deliberación que acabamos de hacer la hace el intelecto práctico y la intención de ir Acapulco la Tomas la voluntad con miras a un saludable descanso, pero el problema no acaba ahí, esta elección volitiva ha de convertirse en acción y para esto requiere muchas motricidades concretas: la imagen de la carretera, mi auto en donde queremos ir los tres, el equipaje o los boletos del avión y la reservación. Todas estas deliberaciones requieren imágenes que tienen que ser obtenidas de la imaginación algunas ya tenidas en la memoria e imaginación y otras que habrá que formarlas iluminándolas para ser manipuladas y luego apetecidas por las pasiones. Quien las ilumina es la potencia Illuminare que tiene como objeto poner en acto las imágenes o fracciones de esta para que se formen en la imaginación las imágenes que han de ser cogitadas y pasionadas, por ejemplo, debes amar con amor de cosa el ir a Acapulco, y esto se da gracias a que la cogitativa presenta al apetito sensible la imagen dimensionada, temporizada y calificada.

LA INTENCIONALIDAD

El tema que estamos tratando, de la motricidad, requiere todavía que resolvamos algunos problemas, el primero que nos ocupa es como se da la competencia entre el apetito sensible y el apetito que proviene de una fuente racional, pues si la voluntad busca un bien y al mismo tiempo la pasión otro diferente y contrario, vencerá algunas veces uno y algunas veces otro. Aristóteles lo plantea en la siguiente manera “De ahí que el deseo como tal no tiene por qué implicar una actividad deliberativa; antes, al contrario, a veces se impone a la deliberación y la arrastra; otras veces, sin embargo, ésta se impone y arrastra a aquél como una esfera a otra esfera; por último, a veces -cuando tiene lugar la intemperancia- un deseo se impone a otro deseo y lo arrastra”[46] aquí queda planteado como algunas veces la motricidad se da por el apetito que partido de la deliberación y otras veces por el apetito que partido del apetito sensible. Pero continúa diciendo “-los dictados de la naturaleza, sin embargo, son que el principio superior sea el más fuerte y el llamado a originar el movimiento-. Así pues, el animal está sometido a tres tipos de movimiento.”[47] Éste último es el movimiento que parte del alma vegetativa y con que corresponde a los movimientos sobre los que no tenemos control como crecer, respirar, digerir, etc. Y a otros de los cuáles se dan por contacto sin que entre ellos requiera motricidad alguna, no así en el caso de las bestias que se mueven a su alimento y a su reproducción siguiendo sus impulsos físicos y los cuales comparte con el hombre igualmente. Son básicamente los movimientos que mantienen al ser en la vida tanto en lo que respecta a la especie, como al individuo. En cuanto un bruto más los padece, tienen menos control o ningún control sobre ellos. Con el hombre hay algo análogo ante un hambre atroz es inane pedirle control a un individuo. Estos tres movimientos van a competir en el hombre por la motricidad, ya que el individuo en tanto uno, no se puede mover hay diferentes objetos diversos a la vez. Es importante entonces entender que hace el individuo para atender a uno u otro movimiento.

Empecemos por decir que en primera instancia naturalmente el apetito más fuerte es el natural que, aunque en el hombre lo vemos a veces sujeto al racional, no quiere decir que esto nos siga siendo el que más atracción produce. Si queremos hacer dieta no nos pongamos frente a un plato suculento va a ser muy difícil que el movimiento racional controle al natural. Por eso alguien dice: ante la tentación huye. El segundo impulso más fuerte proviene del apetito sensible, pues todo se da a nivel sensible, Digamos que todo fluye sin problema alguno en un mismo plano sensible: sentidos externos, sentidos internos, amor de cosa y de ahí odio o lo que tenga que seguir en las pasiones. El más débil es el apetito que proviene del intelecto pues este proviene de la parte más alejada de las pasiones.

Recordemos que todo movimiento se da por las pasiones y la primera de las pasiones es el amor de ahí vamos a tener dos posibilidades o alternativas: ir a las pasiones inmediatas del amor o al odio, después del cual pasaríamos a las respectivas pasiones inmediatas del odio, recordemos que toda pasión parte del amor y el odio es su contrario, pero odiamos sólo porque amamos, al contrario. Hay entonces cuatro pasiones que siguen al amor y odio: dos para cada una y estas pasiones responden a la cercanía o no del sujeto, al bien deseado o al mal no deseado. A este grupo es a las que los clásicos llaman concupiscibles. De esta siguen ocho más que dependen de si el objeto es alcanzable o no, si podemos ejecutar la acción motriz conveniente o no, a ésta le llaman los clásicos las del irascible, aunque ellos no incluyen el disfrute, la abstención y la resignación este tema está ampliamente tratado en el tratado: las 14 pasiones de la filosofía clásica …[48]

A continuación, adjuntamos el cuadro de las pasiones.

Pero no olvidemos que todo esto parte de una imagen “Así pues, y en términos generales, el animal -como queda dicho- es capaz de moverse a sí mismo en la medida en que es capaz de desear. Por su parte, la facultad de desear no se da a no ser que haya imaginación. Y toda imaginación, a su vez, es racional o sensible.”[49] Efectivamente todo parte de una imagen y hay multiplicidad de imágenes, estas imágenes parten de una opinión que es una imagen que fue comparada por la cogitativa en varias dimensiones: buena o mala; positiva o negativa; importante o no importante; grande o pequeña; presente o ausente; próxima o lejana; alcanzable o evitable. Éstas mismas dimensiones pueden venir en una imagen que partió de la razón y fue iluminada en nuestras imágenes, las imágenes una vez conectadas permanecen en nuestra memoria calificadas con algunas de las características antes mencionadas y esto es posible porque todo movimiento produce una sensación y esa sensación se convierte a su vez en una imagen y nada impide que dos imágenes formen una sola. Lo mismo sucede cuando una imagen proviene de la composición del apetito racional a través de la Illuminare.

Sucede comúnmente que dos imágenes concurren una que partidos de un razonamiento y otra de una aprehensión sensible y son presentadas a las pasiones y entonces se ame la que se cree mejor, así a veces se sigue al apetito sensible y otras veces a la voluntad, Y no es que una esfera arrastre a otra. Si la voluntad es fuerte e intención bien la imagen a través de la iluminare, esta será elegida para su motricidad ¿pero como es intencionada? Las imágenes son múltiples, hay imágenes de las sensaciones de miedo, de peligro o de gusto recibido. No todas las imágenes vienen de algo visto esto es un error común creer que las imágenes son de visiones y quizás viene de que “Y como la vista es el sentido por excelencia, la palabra imaginación (phantasia) deriva, de la palabra luz (pháos) puesto que no es posible ver sin luz.”[50] Aristóteles usa el ejemplo de la luz para facilitarnos la comprensión pero si tiene la creencia general o la sensación general de qué una imagen es sólo como una fotografía pero esto es un error de percepción histórico y no de Aristóteles porque en el capítulo tres en el libro tres sobre el alma él explica claramente como hay imágenes de muchas cosas e imágenes asociadas: una vez hecha la imagen el unicornio queda plasmada y nosotros como única y si le hemos de chicos un cuento de un unicornio bueno queda demás grabada la imagen del unicornio asociado a que es bueno, esto no implica que la iluminare puede contemplar imágenes de sensaciones agradables o desagradables asociadas a objetos o incluso desasociarlas. “De ahí también que cuando se contempla intelectualmente, se contempla a la vez y necesariamente alguna imagen: es que las imágenes son como sensaciones sólo que sin materia.” Las sensaciones no provienen necesariamente de una visión más bien provienen de una sensación sensible producto de una motricidad o de una aprehensión que resultó agradable estéticamente hablando o incluso desagradable porque nos pareció peligrosa, es decir tenemos también imágenes de los sentimientos los cuales son sensibles y de los cuales puede echar mano la Illuminare.

En el hombre las ideas que producen movimiento han de convertirse en imágenes de amadas u odeadas adosadas a una imagen lo cual va a producir imágenes intencionadas por la racionalidad, pero eso no quita que tengamos muchas imágenes intencionadas por la sensibilidad es más, pocas imágenes se podrán dar puras “En vez de sensaciones, el alma discursiva utiliza imagenes. Y cuando afirma o niega (de lo imaginado) que es bueno o malo, huye de ello o lo persigue. He ahí como el alma jamás intelige sin el concurso de una imagen.”[51] Lo que es al alma la razón discursiva va a ser en la sensibilidad la cogitativa, la primera manejará ideas conceptos abstractos, mientras que la segunda la cogitativa manejará imágenes, comparándolas que es un modo de operar a la que Aristóteles le va a llamar facultad discursiva. “Y cuando declara que allí está lo placentero o lo doloroso, al punto lo busca o huye de ello: siempre es así tratándose de la acción.”[52]

En la memoria quedan estas imágenes de algo bueno o malo asociadas a ciertas cosas o acciones y generan convicciones que permanecen en la memoria y así podemos decir que las imágenes intencionadas de muchas cosas de donde a veces son muy difíciles mutar cómo es el caso de la pasión deportiva o la pasión política que no aferramos a un equipo perdedor o alguna idea política errónea y permanecemos en ella a pesar de las muchas evidencias que nos puedan mostrar sobre el error en el que estamos.

LOS ENTES INMATERIALES

Efectivamente hay entes que no están ligados a la materia podríamos decir que son inmateriales, también podríamos decir que son asignaciones mentales que hacemos a la realidades y que podemos hacer esas asignaciones porque el ser en la realidad es sujeto de ellas, es importante esto para no incurrir en un idealismo. La verdad está en el ser y la comprensión de esta verdad en el espíritu. Las ciencias que estudian esto es la metafísica y las matemáticas.

Abrimos la metafísica de aristóteles en el libro quinto capitulo primero y empieza por hablar del principio dice que hay seis formas de llamar principio tomamos el primero “Se llama <<principio>> <1> al extremo de una cosa a partir del cual puede uno empezar a moverse”[53] cuántas cosas pueden moverse en la naturaleza o se mueven continuamente pero el principio es un ente real que podemos abstraer metafísicamente independientemente de la cosa que se mueve. El principio del movimiento se puede abstraer sin el caballo que arrastra en la carreta, sin el motor que mueve el auto, sin el niño que mueve el juguete, etc. Tomemos otro ejemplo en el mismo libro quinto ahora en el capítulo octavo habla de la entidad y en el apartado cuatro dice: “<4> además, le esencia, cuyo enunciado es definición, también ella se dice que es la entidad de cada cosa. Sucede, por demás, que la entidad se denomina tal en dos sentidos: de una parte, el sujeto último que ya no se predica de otra cosa; de otra parte, lo que siendo algo determinado es también capaz de existencia separada. Y tal es la conformación, es decir, la forma específica de cada cosa.”[54] Sin pretender hacer aquí una explicación de la entidad, que daría en si mismo para un tratado, de hecho ha dado para muchos, vemos aquí que dice aquello que es capaz de existir sin sus accidentes es decir separadamente. Así decimos silla sin imaginarlo: por ejemplo marco el teléfono a un amigo y le digo que trabajaremos en un lugar apartado y le pido que lleve una silla porque en ese lugar no hay, no le dije qué tipo de silla y el llevará una. No discutimos de los accidentes de la silla: color, plegable, respaldo alto bajo ni nada en particular, el concepto, ya es inmaterial desposeídos de accidentes, nos comunicamos mi amigo y yo sobre una silla y usamos el término que define su forma específica. El ente silla está en la mente de ambos así pudimos comunicarnos sin mandarnos una imagen por WhatsApp o por Mail. Podríamos seguir así con el libro de la metafísica y veríamos cosas propias de la racionalidad, entes separados de la materia por nosotros o porque no los tienen como cuando hablamos de Dios o el alma.

Por otra parte las matemáticas son propias de la racionalidad no requerimos de su materia para entenderlas y trabajar con ellas no hacen la trigonometría que si bien es parte cercana de las matemáticas es parte imaginativa en su mayoría, pongamos un ejemplo:

Si tengo los valores de “b” y “c” puede calcular el valor de “a” . Pero primero, la mente tendrá que elevar al cuadrado los términos “b y c” luego sumarlos y posteriormente obtener su raíz cuadrada, todo esto sin materia. Estamos hablando del teorema de Pitágoras en donde “a” es la longitud de la hipotenusa y “b y c” la longitud de los catetos de un triángulo rectángulo. Alguien que conoce el tema reconoció rápidamente que se trataba de un triángulo rectángulo cual el que sea, la forma es universal funciona para todos los triángulos rectángulos del universo, elevar al cuadrado y sacar raíz cuadrada también. Son entes temáticos no tienen materia, el teorema que descubrió Pitágoras es universal, aplica siempre qué tenemos un triángulo rectángulo.

En el cerebro físico en cambio funciona como una computadora moderna con ceros y unos muy rápido pero por sí sola la imaginación no puede hacer más que tener o no tener y con esto tiene que operar. Toma una persona con una manzana en cada mano, la imaginación las ve y las compara y ve imágenes similares y puede decir que tiene dos manzanas, o el sujeto tiene una manzana en una mano y nada en la otra: la imagen de una manzana en su mano comparada a la mano vacía sin la manzana podrá decir entonces que sólo tiene una al modo de un computador moderno, que sólo tiene espacios llenos o vacíos y las imágenes son así. La imaginación no puede resolver la raíz cuadrada de la suma del cuadrado de los catetos y cuando la hace una computadora lo haces sumando, restando y comparando, eso si la velocidad de la luz, si no somos programadores de altísimo nivel no notaremos eso ya que la computadora tiene muchas fórmulas predeterminadas, como cuando en la imaginación tenemos las tablas de multiplicar que memorizamos en la escuela primaria y podemos echar mano de ellas gracias a la memoria. Así la imaginación compara tres manzanas por dos pesos cada una y paga seis pesos con lo cual habremos adquirido tres manzanas, qué es el método que usa actualmente la pedagogía moderna enseña a los niños. La razón no requiere de las manzanas para hacer la operación, para la razón son 3 unidades fisicas por 2 unidades monetarias realiza la operación 3 × 2 unidades monetarias por 6 manzanas, a la que la mente no le importa si son rojas o blancas las manzanas.

Estos entes, pues, los matemáticos y los metafísicos son propios del razonamiento, no requieren imágenes para su manipulación y comunicación a otros seres capaces de su comprensión y quienes tienen aprhensión previa de ellos.

Queda por tratar el tema de la persona pero por su complejidad y extensión lo vamos a dejar para otro estudio pues conviene no extender este demasiado.


[1] https://dle.rae.es/

[2] De Aquino, Tomas. Suma de Teología. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1994. q. 81, a. 3, r. 2

[3] Ibid.

[4] S.Th. I, q. 78, a. 1, c.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Ibid.

[12] ventumega.com/?page_id=54034, Ensayos, El Intelecto.

[13] S. Alma 434ª16

[14]  Esto mismo lo vamos a encontrar en la Metafísica libro V capítulo segundo, 1113a25

[15] Física 194b24

[16] Ibid

[17] Física 194b30

[18] Ibid

[19] Física 194b24

[20] Ibid

[21] S.Th. I, q. 79, a. 11, c.

[22] S. Alma 433ª14

[23] S.Th. I, q. 77, a. 3, c.

[24] Física 194b30

[25] S.Th. I, q. 81, a. 1, c.

[26] S.Th. I, q. 82, a. 1, c

[27] S.Th. I, q. 82, a. 2, r. 1

[28] S.Th. I, q. 82, a. 4. c.

[29] S.Th. I, q. 82, a. 2. c.

[30] Ibid

[31] De Aquino, Tomás. Comentario al “Libro del Alma” de Aristóteles. Traducido por Donaldío Maggi de Gandolfi, María C. Ed. Fundación Arché. In de Anima: 845

[32] S. Alma 433ª25

[33] S. Alma 433b12

[34] Ibid

[35] S. Alma 433b28

[36] González Andión, Emilio. Las 14 pasiones de la Filosofía Clásica… se quedaron 3 en el tintero durante IX siglos. publicacionesega@gmail.com, México, D.F. 2012

[37] S. Alma 434ª16

[38] S. Alma 434ª18

[39] S. Alma 434ª16

[40] S. Alma 427b19

[41] S. Alma 434ª9

[42] El Aquínate asigna esta facultad al intelecto práctico en el comentario acerca del alma párrafo 841 “En tal consideración es necesa­rio admitir una única regla o fin o algo semejante por lo cual se mida lo mejor que se ha de hacer. Es manifiesto que el hombre “busca”, es decir desea, lo que tiene más bondad, esto es lo que es me­jor, y siempre juzgamos lo mejor por al­guna medida. Por eso es preciso admitir una medida en la deliberación sobre lo mejor que se ha de hacer. Este es el medio por el que argumenta la razón practica para elegir. De ahí́ que es manifiesto que la razón que delibera puede hacer algo uno de muchos fantasmas, a saber, de tres de ellos, de los cuales uno es preferido al otro y el tercero es como la medida por la que prefiere.” Podemos notar en esta nota que no está considerando que en el intelecto no caben las imágenes pues son físicas.

[43] Com. Alma. 633

[44] Ibid

[45] S. Alma 434ª7

[46] S. Alma 434ª12

[47] S. Alma 434ª15

[48] González Andión, Emilio. Las 14 pasiones de la Filosofía Clásica… se quedaron 3 en el tintero durante IX siglos. publicacionesega@gmail.com, México, D.F. 2012

[49] S. Alma 433b27

[50] S. Alma 429ª3

[51] S. Alma 431ª14

[52] S. Alma 431b10

[53] Aristóteles. Metafísica. Trad. Tomás Calvo Martínez. Ed. Gredos, Madrid, 1994. 1012b35

[54] Mf. 1017b26