Solo me puedo reir de mi mismo, si me veo como a un ser extraño.
La risa nunca deja de sorprendernos a pesar de ser uno de los fenómenos más humanos y cotidianos, que todos tenemos la fortuna de experimentar, es en alguna forma un gran regalo de Dios. Pero al mismo tiempo que es humano es cotidiano, íntimo y plural. La risa es una de esas cosas que hacemos o padecemos, consiente o inconscientemente.
Pocos hombres no ríen algunos no demuestran su humor por cierto pudor y esconden su risa en una mascara de seriedad pero todo hombre ríe. Para muchos la risa es un bálsamo cotidiano que busca con ansiedad vital, muchos otros lo hacen como un escape de ansiedad que provocan las preocupaciones, otros por simple placer buscan situaciones jocosas, otros ríen por algún acontecimiento sorpresivo. Sea cual fuere la causa de la risa es un acontecimiento que se produce con gran cotidianeidad, algunos están más dispuestos y ríen más y otros por su carácter o situaciones vitales menos pero todos reímos.
Existe un ensayo muy conocido sobre el tema: «La Risa», Ensayo sobre la significación de lo cómico de Bergson[1]. Hace poco tuve la oportunidad de leerlo y cuando avanzaba en su lectura despertaba innumerables ideas así que decidí tomarlo como base para expresar algunas ideas sobre la risa.
No comparto en lo general los conceptos de Bergson sobre el tema, pero por lo mismo es el telón de fondo sobre el que voy a plasmar nuevas o viejas ideas. No quiero compararme a él, pero sí luchar con su pensamiento. Si Jacob luchó con Dios en el vado de Yabboq.[2]. Porqué un hombre de la calle no va a luchar con un filósofo de su talla a riesgo de perder como Jacob.
Lo que voy a hacer es usar los conceptos clásicos de Aristóteles y de Tomás de Aquino y ver la risa como un fenómeno antropológico, por lo cual el apoyo serán los conceptos de estos autores como línea básica de pensamiento. Con la cual analizaremos la propuesta bergsoniana.
Muy al principio de su obra Bergson nos dirá: «No hay nada cómico fuera de lo que es propiamente humano.»[3] No podemos estar más de acuerdo con él en este punto: el hombre ríe, el animal no. Todos tenemos la experiencia de convivir con los animales de una u otra forma y vemos que los pájaros no ríen ciertamente algunos como los pericos, imitan voces humanas y lo hacen con gracia y nos pueden hacer reír, pero el cotorro no ríe, nos causa risa pero el propiamente no ríe.
Igualmente los animales domésticos especialmente el perro tiene gestos, mutis, que parece que ríen o nos hacen reír con sus acciones, pero no en tanto son acciones de un perro dirá Bergson. “Nos reiremos de un animal, pero porque en él habremos sorprendido una actitud propia del hombre o una expresión humana.[4] Y agregaría que somos nosotros los que humanizamos ese mutis. Como el del perico.
Dice bien Bergson “muchos han definido al hombre como “animal que ríe”[5]. Pareciera que si, la risa es patrimonio exclusivo del hombre; lo importante es ver porqué lo es, en donde reside en el cuerpo o en el alma, de qué potencias echa mano. Si solo el hombre ríe la risa debe tener necesariamente algo del alma intelectual o no solamente algo sino del todo; ser realmente exclusiva del intelecto. Bien es cierto que las facultades humanas están entrelazadas, aún aquellas que comparte con los animales como son la sensibilidad y la apetencia sensible, sin embargo, al estar estas facultades en un ser racional comparten los principios del alma racional a diferencia de lo que sucede en los animales. El hombre tiene miedo al lobo lo mismo que la oveja, más no es igual su modo de enfrentarlo. La oveja huye, el hombre no siempre. La complejidad con que actúan las pasiones en el hombre igual que las percepciones es muy diferente a la simpleza con que actúa en la oveja contra la complejidad que se da en el hombre. Y esto sin hablar aún de la intervención de la inteligencia en el complejo entramado de las acciones, reacciones, e intenciones ante la presencia de una percepción que al llegar a la parte apetitiva, va a llegar ya intencionada no sólo por la cogitativa, sino probablemente también por la voluntad, que ha actuado sobre esta última. Una madre ve al lobo y lo primero que hará será proteger a su hijo, aún a costa de todos sus miedos a diferencia de la huida de la oveja. Para Bergson esto es categóricamente opuesto; para él, “la risa no tiene mayor enemigo que la emoción”[6]. Para Bergson, la insensibilidad es un pre-requisito para la risa.
“No quiero decir que no podamos reírnos de una persona que nos inspira piedad, por ejemplo, o incluso afecto, sino que entonces, por unos instantes habrá que olvidar ese afecto o hacer que calle esa piedad.”[7] No quiere decir necesariamente que habrá que desensibilizarla porque en lo humano cabe lo sensible, lo apetecible, es más no hay humanidad sin estas dos potencias, más aún cuando alguna de estas dos potencias están atrofiadas la racionalidad se ve seriamente impedida y da lugar a serias deficiencias mentales. Bergson va más lejos aún. “En una sociedad de puras inteligencias probablemente no se lloraría; pero quizás se seguiría riendo aún; mientras que las almas invariablemente sensibles, concordadas al unísono con la vida y en las que todo acontecimiento se prolongase en resonancia sentimental, no conocerían ni comprenderían la risa.”[8] Aquí Bergson angeliza la risa, esta se expresa en un ser corpóreo, se da, se tiene en un ser corpóreo. Si él no considerase eso, que lo hace implícitamente más no de forma tacita, angeliza la risa. La coloca en el plano del alma y la en su esencia des somatiza considerando que la sensibilidad y la apetencia sensible se sustentan en una fuerte carga somática.
Para nosotros la risa no es humana porque se da la intelectualidad en un cuerpo. Tampoco proponemos que la risa sea corpórea y participa de un alma racional como sucede con las funciones vitales del hombre especialmente las pasiones, las cuales al darse en el hombre no sólo se sublimizan por darse en el hombre. Las funciones animales que comparte con los animales, se sublimizan porque el alma racional les agrega algo y pasan de ser así: amor de perro a amor de hombre, sólo porque éste esta en el alma perruna y el otro en un alma humana. El alma humana las hace eso: humanas, pero porque además de darle la dignidad de pertenecer a un alma humana, las cambia, las crece, las enriquece. El hombre puede tener amor de persona, el perro no; sólo amor de cosa. Vaya diferencia, en tanto el hombre ama con más amor de persona, se hace más espíritu, más digno, se acerca más a los ángeles y a Dios. El perro no puede amar las cosas por un fin ulterior, solo por un fin inmediato. El amor de hombres nos lleva a amar a la persona por sí misma y Dios es persona. “Seréis igual que dioses” pero el amor de cosa te lleva a amar la cosa por sí misma… Si amamos la comida por la comida y no por nutrirnos, para estar sanos, para compartirla con otros, para hacer mejor mis funciones vitales y dar más a los otros, nos hacemos más perrunos. Mientras que sí lo hacemos en sentido contrario, seremos menos humanos. Comamos para vivir mejor, para mí que también mi persona es digna de amor y para el otro, para mi sociedad, llena de personas.
No hablamos como se puede notar claramente de una función que Bergson espiritualiza, ni nos quedamos con un fenómeno animal humanizado. “La risa es causada por una pasión en muchos casos y causa a su vez pasiones, pero no es una pasión, todo acontecer se prolongase en resonancia sentimental, no conocería ni comprendería la risa.”[9] Bergson aquí hace un descarte absoluto del apetito sensible o sensualidad en el proceso de la risa. Lo acepta como antecedente y precedente mas no constitutivo.
Para Aristóteles la risa es causa de placer “y como también la risa causa placer, es igualmente necesario que cause lo risible, ya se trate de hombres, discursos u obras.”[10] Vemos que aquí hay una referencia de efecto de la risa a lo sensible siendo el placer una de las once pasiones que sostiene la teoría Aristotélico – tomista. Efectivamente al igual que Bergson lo considera como posible precedente.
Habrá que ver si puede existir una causa no final o de efecto en la risa respecto al placer pasión, que no es este último, el placer de patente humana, ya que la comparten de modo semejante los animales con el hombre.
Habría que preguntarle a Bergson ¿Cómo puede suceder entonces el melodrama? Género ciertamente muy difícil de lograr y otro tanto de interpretar. ¿Cómo podemos reírnos en el Cosi fan tutte de Mozart, cuando es una historia de juego de pasiones, de infidelidades provocadas, de amores invitados a la traición? La obra es francamente dura en la trama con un desenlace patético, pero está llena situaciones jocosas. No menos sucedo en las Bodas de Fígaro del mismo autor, donde la historia juega con la lujuria, la injusticia y el engaño. No obstante se puede considerar una comedia de enredos, en donde la pasión, como en cualquier ópera es la gran actora y ahí hay risa la cual no es una pasión. Cito la opera como ejemplo pero sucede lo mismo que con el teatro, la comedia y el cine entre otros.
Estas son las cuestiones que retan el discurso de Bergson y que abren nuevamente el discurso que él cierra respecto de la sensibilidad, en los melodramas encontramos entramado como se puede apreciar en los dos ejemplos planteados que provocan pasiones y risas entrelazadas.
Después de lo expresado que complicado suena oír a Bergson cuando dice “lo cómico para producir su efecto, exige algo así como una momentánea anestesia del corazón, se dirige a la inteligencia pura”[11], por que tal parece que la risa no solo inflama el corazón, sino que porque lo inflama rebosa y reímos.
Dejemos esta idea aquí: la risa es un fenómeno exclusivamente humano, pero es a la vez un fenómeno que incide o se relaciona con las emociones; no es entonces exclusivo de la inteligencia es de todo el ser humano. Como se relaciona la risa con las diversas potencias del hombre lo dejaremos para más adelante. Revisemos los conceptos de Bergson sobre la risa como fenómeno social.
LA RISA Y LA SOCIEDAD
Para Bergson la risa es un hecho “social”. “La risa es siempre la risa de un grupo”[12]. Efectivamente, gran parte de la risa se da en un ambiente social. Reímos en un bar de algún buen chiste, en el teatro de algún buen acto cómico, etc. Sí, en la risa siempre hay otro, pero ese otro, ¿es necesariamente una relación?’. El dos es por definición social, o puede haber un dos íntimo, tan íntimo que guarda su propio pudor y nos pone en un estatus de unidad. Bien es cierto que el cine americano y el europeo por esnobismo le han borrado lo íntimo, por vender más o por es novísimo, (fenómeno muy buscado por un continente viejo) cayendo del realismo en muchas ocasiones en lo pornográfico perdiendo lo artístico e incluso fuera de la trama o sin relevancia para esta pareciera solo para vender más. No me opongo al desnudo artístico, sino a la traición que se hace de la intimidad. La intimidad puede ser de un alma, pero puede ser también de dos y ahí no hay sociedad. La intimidad es un fenómeno contrario a lo social, es donde la pluralidad abre el camino en dos, lo de muchos, lo social, sin importar sea público o privado. Pero privado no es íntimo; íntimo puede ser plural que se hace más. El hombre ríe en la intimidad, en la intimidad única o en la más recóndita de las intimidades de pareja. La más íntima de las amistades es única, vinculo de pluralidad de personas que ríe o llora.
Bien es cierto que lo más común es ver a grupos reír. Pero disiento con Bergson a que “para comprender la risa hay que situarla en su medio natural, que es la sociedad”[13] . No…? reímos solos acordándonos de un buen chiste. Menos aún concuerdo con que “hay que determinar su función útil que es una función social”[14]
Y esta será su “directriz”… “La risa debe responder a determinadas exigencias de la vida en común, la risa debe tener un significado social, pero no es éste el estatuto constitutivo o el campo de acción exclusivo de la risa. Es demasiado encorsetado para la risa. Ésta es amplia, vive aquí en la intimidad y en la más vulgar de las masas. La risa no tiene una geografía social determinada.
Es entonces la risa un fenómeno humano por excelencia pero racional como sostiene Bergson. No por ser exclusivamente humano es necesariamente intelectual. Lo que no excluye sino que incluye a la parte racional del ser humano. La intelectualidad es factor necesario para la risa, sino el perro o el caballo reirían. Es entonces la intelectualidad protagonista en el fenómeno de la risa acompañada o acompañando a otras potencias. Muchos animales viven sociedades sumamente organizadas y no requieren de la risa.
Las potencias intelectivas; intelecto y voluntad son espirituales operan atreves de un cuerpo natural organizado que tiene vida, siguiendo la definición de alma de Aristóteles. Mientras que las pasiones son psicosomáticas estas ocupan un lugar en el cerebro. Se verifican en un espacio físico temporal dentro del ser humano y en los animales. Solo las potencias intelectivas son espirituales y ninguna otra, lo que supone que hay participación de potencias humanas psicosomáticas en la risa, así abrimos la discusión a la participación de que otras potencias humanas preponderantes en proceso de la risa.
Por otro lado la risa no es esencialmente un acto social, en cuanto que se requiere de un grupo social o de otra persona distinta para que acompañe en el proceso de la risa. Podemos ir en el auto al trabajo al día siguiente y acordarnos de un chiste o acontecimiento jocoso y reírnos o ir por la calle y ver una situación jocosa, no necesariamente humana y reír. La risa no es como sostiene Bergson un acto social al menos no necesariamente social.
Que es entonces la risa, en donde reside, de que potencias requiere, en donde se escenifica. Estas son las preguntas que surgen y que intentaremos resolver.
Como hemos visto que si bien es un fenómeno humano no es exclusivamente intelectual también disentimos con el hecho de que sea un fenómeno social y propusimos que esta se de en la intimidad además de en sociedad. Hay una facultad que tiene el hombre por su condición de alma racional que no tiene otros seres de la creación. Y es la capacidad de verse a sí mismo.
El hombre en tanto sea espíritu y materia puede verse a sí mismo. La materia ocupa un lugar en el espacio está ahí y solo ahí y mi mano está ahora en la mesa y no está en el cuarto de alado en cambio mi mente está aquí y puede estar pensando que pasa en el cuarto de alado, incluso puede mezclar imágenes formadas con lo que sucede en la habitación contigua y lo que estoy haciendo en este momento.
Mi mente puede crear cosas abstractas que no existen en la realidad. Así las matemáticas son abstracción de la realidad el 3 + 3 = 6 no existe en la realidad, eso es solo una abstracción. Hay hoy 3 lápices y tres bolígrafos en total puedo sumar sus instrumentos con los que puedo escribir pero en realidad no suma solo acumula, el que suma es el hombre que es capaz de abstraer la cantidad de las cosas de el mismo género y agruparlas merced a lo abstracto que son las matemáticas este abstrae y suma. El hombre es el que suma en su mente y acumula incluso objetos similares como plumas y bolígrafos y hace abstracciones, numéricas y solo numéricas.
El alma inmaterial le da muchas capacidades al hombre inmaterial y una muy común es la de las matemáticas. Otra también es la de verse a sí mismo. Yo sé que soy hombre y que estoy ahora mismo en este cuarto y que hay un cuarto contiguo con otra mesa y sillas. Puedo hacer conciencia de que estoy en un edificio, de que este está situado en una ciudad y que esta está en un país y así seguir hasta verme en un mundo en un universo. O verme a mí mismo en mi propia intimidad y sentir mis propias sensaciones o sentirme solo aislado de todos si así lo prefiero. Me puedo ver como otro. Es como si me parase fuera de mí y me viera escribiendo ahora mismo en esta mesa.
Todo esto no es posible para un animal. Tengo un perro en casa que cuando ve un espejo le ladra y no dije a propósito cuando se ve, por muchos espejos que le ponga él no se puede ver. No se puede abstraer de sí mismo. Su auto comprensión se limita a la irracionalidad de sus sensaciones y sus pasiones, sobe cuál es su plato y no deja a otro perro acercarse. Tiene su viejo colchón donde duerme y lo considera donde duerme pero no porque tenga conciencia de su propiedad sino porque en ese plato come su ración y en ese colcho pasa las horas. Así estos son queridos por qué la falta de ellos amenaza su sustentación y su sueño.
El hombre puede ver al otro y en estos muchos rasgos que pueden abstraer. Hay viene Juan que es moreno y hoy trae unos libros bajo el brazo. O puedo ver a Juan con un traje gris y no repararan en los libros. Puedo ver a Juan más allá de lo físico, viene contento o enojado. Puedo ver a Juan con muchos contenidos, hábitos o categorías o sin ninguna. Pero veo a Juan en tanto que en otro, distinto a mí. Sé que Juan no soy yo y que él es otro “yo” para mí, como yo lo soy para mí a su vez. Yo soy capaz de verme como otro “yo” o salirme de mí y verme como ajeno, la vista de Juan es normalmente intencionada esto es, lo veo como propio o ajeno. Si es un amigo seguramente lo veo con simpatía por que ha llegado, pero si resulta que no conozco a Juan lo veo con reservas. Si no es mi amigo y tengo animadversión con él lo veré con desagrado y hasta enfado. La vista que uno hace del otro siempre supone un juicio previo nuevo.
Si me presentan a Juan por primera vez estudiare en segundos muchos rasgos de él y emitiré un juicio inicial que determinaran muy posiblemente mi comportamiento inicial. Esto es posible porque me puedo ver yo enfrente de otro. Es un encuentro del yo mío con otro yo desconocido o conocido con ciertas formas y actitudes características de ese otro yo. Lo veo como una persona. Este juicio previo de Juan que se acerca a mí permite determinar mi familiaridad o no con él y el grado de familiaridad, es un conocido un desconocido o un amigo y que tanto al acercarme podré conocer su estado de ánimo y si platico incluso sabré su situación. Solemos saludarnos con un ¿Cómo estás? .
Al tener ante mí a un amigo lo siento propio por el amor que le tengo sufro con él y me alegro con él. Si mi amigo tiene una pena muy grande no podre reírme de él pero si estoy con mi amigo nos podremos reír de un chiste. No solemos reírnos de un amigo ni de nosotros mismos. No nos reímos de nuestros seres queridos, nos reímos con ellos pero no de ellos. Nos decía Bergson en la primera parte de este artículo “lo cómico para producir su efecto exige algo así como una momentánea anestesia del corazón, se dirige hacia la inteligencia pura”[15] Quizás hasta nos podamos reír de una broma que nos hicimos. A algunos nos a pasado que caminamos por la calle se cae el amigo y nos causa risa. Entonces parece que el sentimiento si puede estar presente. Hay momentos en que si nos reímos de lo querido y a veces no “¿Cómo es esto?”
Esto puede ser porque nos podemos ver como “otro yo”, la facultad intelectual que me permite salirme de mi mismo y verme como un ser diferente igualmente permite que vea a mi amigo intencionado como un ajeno. Nos reímos de un payaso porque su vestimenta y maquillaje es tan grotesco que nos lo hace como si no fuera un ser humano. Poco hay tan ajeno a mí que mi payaso, no me permite su facha relacionado con una humanidad capaz de su amada, amable.
Nos reímos del amigo que se cae por que es tan grotesco el momento que nos impide concebirlo como algo propio. Si solo fue un resbalón sin daño probablemente continúe la risa, pero si se lastimo inmediatamente cesa la risa y volvemos a la realidad presente. No hay dolor si hay risa. Nos reímos del mal que no nos causa dolor. Lo grotesco de un payaso sus golpes y caídas me impiden apropiarme de ese dolor y su secuencia ridícula me causa risa. No nos causa mimesis la apariencia de un payaso. Lo mismo sucede con los artistas de cine como Cantinflas que visten ridículo es difícil asociarnos a personalidad del personaje.
La risa es en el otro siempre, pero en el otro en todo el sentido de la palabra: el otro que no soy yo, el otro que no es mi amigo, pariente, vecino, el otro que no es siquiera humano. Cuando hay un ápice de sentimiento de propiedad o de relación de amor en cualquiera de sus formas no hay risa. Podemos ser numerosas caricaturas o cartones animados donde un conejo masacra cruelmente una y otra vez a un pato y me puedo reír. Yo no soy un pato, ni un coyote ni un gato azotado por un canario dibujado. No me puedo solidarizarme con ellos en ninguna forma.
Lo mismo sucede con las comedias cómicas donde los actores hacen, todos, actos irreales y adoptan situaciones tan abyectas a nuestras realidades que crean personajes imitables. Dice Aristóteles “La comedia es, tal como dijimos, la imitación de individuos de más bien baja relea.”[16]
En la traducción de López Eire nos habla de individuos de baja ralea Cantinflas es un tipo de baja ralea, es inculto atrabancado, pobre. No es la pobreza la que causa risa sino su facha aún entre los más pobres resulta ridícula. Todos los niños quieren un Superman pero ninguno Cantinflas, nadie en su sano juicio lo puede apropiar como un ser amable y me refiero al termino amable en el sentido de capaz de su amado. Tampoco causa lástima pues es en su baja ralea, es: audaz, sagaz. No acaba siendo victimado más allá de lo que nos pueda doler a los que lo vemos. Cantinflas es un personaje “inapropiable”, es el “otro”, no lo puedo hacer mio.
La frase de Aristóteles continua diciendo La comedia es, tal como dijimos, “la imitación de individuos de baja relea, pero no de cualquier especie de vicio, sino que lo visible es una parte de lo feo. Pues lo risible es un defecto y una fealdad sin dolor ni daño, por ejemplo, por no ir más lejos, la máscara cómica es algo feo y deforme pero sin dolor” [17]
El sujeto de la ruina soy yo, y no el payaso, actor, o agente que nos produce la risa. Si el actor risible me causa mal anímico o físico no sea risa sino dolor y estaremos ante el drama, o la epopeya. “Y puesto que la tragedia es imitación de personas mejores que nosotros, se deben imitar a los buenos retratistas; éstos en efecto al reproducir la forma de aquellos a quienes retratan, haciéndolos semejantes, los pintan más perfectos”[18]
Efectivamente la tragedia crea personajes aspiracionales mientras que la comedia para lograr la risa tiene que hacer todo lo contrario. Crean personajes indeseables como arquetipos o simplemente como semejantes, indignos de amistad o amor si el amor es la primera de las pasiones y de ella no se puede seguir ninguna otra, estamos de acuerdo con Bergson cuando dice “y por eso lo cómico de los acontecimientos, pueden definirse como una distracción de las cosas…se debe siempre a una distracción fundamental de la persona”[19] Para Aristóteles la comedia es una imitación de lo feo “y la misma diferencia separa también a la tragedia de la comedia; esta, en efecto, tiende a imitar los peores, y aquella mejores que los hombres reales.”[20]. Nadie asimila a alguien peor en su sano juicio.
¿Qué es entonces lo que causa risa?: El mal de otro en tanto que otro. Efectivamente aquel mal que no puedo hacer mío, que no me puede dañar, me puedo reír de afecciones personales pasadas chuscas porque ya no me pueden dañar, me rio de mí en cuanto otro yo en tiempo pasado. Me puedo reír de un amigo que resbala porque es tan chusca y repentina la caída que no me da tiempo de apropiarme el dolor de mi amigo, pero si lo feo de la caída. Así afirmamos que la risa es: el mal de otro en tanto que otro. Esto lo hace incapaz de asimilarlo como propio, de amarlo. Es el mal que no que no me daña, que no me puede generar sentimiento propio. Con lo cual compartimos parcialmente con Bergson la idea de que la risa es de lo intelectual aunque no siempre solo cuando me tiene que sacar de mí mismo para evitar el sentimiento amoroso, pero si no es de un ser amado nunca. De si es social no lo sé porque al no darse el otro en tanto mío no hay un dos y lo social requiere un mínimo de pluralidad. Lo que es determinante es que no se dé el sentido de mal en el ser amado.
Bibliografía:
-Aristóteles, Poética, Trad, García Yebra, Valentín. Edición Trilingüe. Ed. Biblioteca Románica Hispánica. Ed. Gredos Madrid.
-Aristóteles, Poética, Trad. López Gire, Antonio edición bilingüe. Ed. Agora, Madrid 2002.
-Bergson. Henri. La Risa, Ensayo sobre la significación de lo cómico Trad. Espasa Calpe, Ed. Alianza, Madrid 2008.
[1] Bergson, Henri: La Risa, Ensayo sobre la significación de lo cómico. Trad: Pére Torres, María Luisa. Editorial Alianza, Madrid, 2008.
[2] Génesis 32, 23-30, Biblia de Jerusalén, Edición Pastoral, Desclée de Browser. Imprimátur, Bilbao 1984
[3] La Risa, Bergson. óp. cit. p. 12.
[4] ibídem p. 12.
[5] ibíd. 13.
[6] ibídem. 13
[7] Ibídem. 13
[8] Ibídem. 13
[9] Ibíd.
[10] Aristóteles. Retórica L. I, C. II, 1371 b 35.
[11] Ibídem. 14
[12] Ibíd.
[13] ibídem. 15
[14] Ibid.
[15] La risa Begson, op. cit. 14,
[16] Aristóteles. Poética. Trad: de López Eire, Antonio. Ed. Ágora p.43, 1449 a 30.“La comedia es la imitación de hombres inferiores pero no en toda la extensión del vicio, sino que lo risible es parte de lo feo”. Aristóteles. Poética. Ed. Trilingüe. García Yebra, Valentín. Ed. Gredos. Madrid. 1449.
[17]Ibidem 1449 a 30 López Eire
[18] Ibidem 1454, b, 10 G. Yebra
[19] Bergson I pag. 76
[20] Ibid 1448, a. 15, Yebra